FORMACIÓN
Graduado en Psicología con mención en psicología de la salud, evaluación e intervención clínica, y cuento con formación de máster en psicología general sanitaria y neuropsicología y neurología de la conducta.
A lo largo de mi formación me he especializado en la comprensión e intervención en problemas de salud mental, integrando también el conocimiento del funcionamiento cognitivo y su relación con la conducta.
Además, cuento con formación específica en terapias contextuales, especialmente en la terapia de aceptación y compromiso (ACT), que constituye la base de mi forma de trabajar en consulta. Esta se integra con una mirada humanista y existencial, que pone el foco en el sentido personal, la experiencia subjetiva y las preguntas que surgen en momentos clave de la vida.
He complementado mi formación con distintos cursos y experiencias en el ámbito clínico y neuropsicológico, lo que me permite integrar una visión amplia, rigurosa y aplicada a la práctica terapéutica.


A lo largo de mi carrera en el ámbito de la psicología clínica, trabajando con población adulta en diversos contextos sanitarios, he comprendido que cada proceso de salud mental requiere una mirada única y profundamente humana.
Mi trayectoria se ha consolidado a través de la intervención en problemas de salud mental y situaciones vitales complejas, la evaluación y la elaboración de informes, siempre bajo la premisa de que el rigor técnico debe estar al servicio de la persona. Entiendo la psicología como un trabajo de colaboración, por lo que he participado activamente con equipos interdisciplinares para diseñar estrategias integrales que se ajusten a las necesidades reales de cada caso, tanto en entornos clínicos como en la rehabilitación psicosocial.
Además, mi formación y experiencia en neuropsicología me permiten aportar un valor diferencial al integrar el funcionamiento cognitivo dentro del proceso terapéutico siempre que es necesario.
Todo este recorrido define mi filosofía actual: una práctica clínica práctica y rigurosa, orientada a que el proceso terapéutico sea útil, comprensible y, sobre todo, que genere un impacto real en el día a día de quienes acuden a mi consulta.
EXPERIENCIA



